Nuestra historia

Nosotros

Un oficio que se hereda, se entrena y, sobre todo, se disfruta.

Origen

De YOKALOKA a tu mesa

YOKALOKA nació de un viaje: dos años recorriendo lonjas, izakayas y templos como el Sensō-ji, aprendiendo que la cocina japonesa no separa el rigor de la alegría. Volvimos con esa idea y la convertimos en un restaurante con protocolo propio: mise en place cerrada antes de las 12:00, briefing de cocina y sala antes de cada servicio, y una checklist de apertura y cierre que no se salta ni un festivo.

Hoy nuestro equipo practica la misma disciplina que un itamae en Tsukiji: cortes exactos, temperaturas registradas, trazabilidad de cada pieza que entra por la puerta de servicio, y turnos de formación semanales en cuchillo y en sala. La misma calidez que un izakaya de barrio, sostenida por procesos que no dependen de la suerte.

Camino de piedra hacia el templo Sensō-ji entre linternas y cerezos
Nuestro proceso

Tres pasos, ninguno improvisado

01

Selección

Lonja y mercado local cada madrugada.

02

Disciplina

Mise en place cronometrada, protocolo de limpieza HACCP, control de temperaturas cada hora.

03

Servicio

Coordinación cocina-sala al segundo, omotenashi: anticipar lo que necesitas.

El camino

Nuestra línea de tiempo

El viaje

Dos años formándonos entre Osaka, Tokio y sus templos, lonjas e izakayas.

Primera barra omakase

Abrimos con seis taburetes y una carta de diez platos.

Ampliación de sala

Incorporamos la robata a la vista y el salón para grupos.

Hoy

Seguimos entrenando el mismo gesto cada mañana.

初心

"Shoshin" — el espíritu del principiante. Cada servicio empezamos como si fuera el primero.

Ingredientes de temporada Reserva confirmada en 24h Servicio omotenashi Barra omakase de 8 puestos